Editorial
Resumen
Las actividades de Investigación y Desarrollo (I+D) son un organismo vivo, tienen corazón, sistema circulatorio, metabolismo e inteligencia. Su corazón son las mujeres y los hombres de ciencia; su respiración se alimenta del conocimiento; su fuerza vital depende del flujo constante de ideas, recursos, políticas y relaciones institucionales. En un cuerpo sano, cada órgano cumple una función con equilibrio y sincronía, como ocurre con el sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación, donde la armonía entre
investigación, formación, inversión y transferencia define la fortaleza del conjunto. Medir sus signos vitales, a través de indicadores clave de desempeño, es como tomarle el pulso a la esperanza, conocer su presión creativa y garantizar que las arterias del conocimiento sigan abasteciendo oportunidades de bienestar y soberanía






